A revertir lo dañado


Sin un pelo de…

Por Sergio Villa Pérez

Con el conocimiento de causa, pero en mi muy humilde opinión, los daños causados por la actual administración requieren de una cirugía mayor y de alta intensidad; la mano del político más influyente del gobierno nunca debió de dejarse sentir en la ciencia y la técnica, base para la implementación del nuevo Sistema de Justicia Penal.

Podría escribir del gabinete cercano que el gobernador electo Enrique Alfaro Ramírez que todos ya analizan, la reestructuración que plantea a través de la nueva organización de la administración pública estatal; cuatro coordinaciones y la formación de sectores de trabajo para atender lo que anuncian como la refundación de Jalisco.

La presencia del Doctor Macedonio Tamez Guajardo, quien por cierto fue el primer director general del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, y que recibió de la Procuraduría General de Justicia del Estado el 7 de junio de 1998 las al personal y las instalaciones de la dirección general de Servicios Periciales, entonces al mando del ingeniero Joel Navas Pérez.

Pero apelando a los principios de la refundación y luego de los desastres causados por una administración caótica que fue votada del gobierno por una amplia mayoría, además de luego de analizar las primeras pinceladas del gobierno que viene, es seguro que el mismo gabinete de seguridad reciba una transformación.

Por principio de cuentas es seguro que el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, que encabezó el hoy Coordinador del Gabinete de Seguridad regrese a sus orígenes; no podría ser de otra manera; le deben regresar su carácter de autonomía técnica que fue dinamitada por el gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz y su secretario general de gobierno Roberto López Lara.

El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses tiene aún la esencia de la capacidad y calidad moral de sus peritos que fuertemente dinamitada desde que llegaron a él arribistas que sólo lo utilizaron para beneficiar a sus familiares y amigos cercanos; desde Claudio Lemus, nefasto funcionario confesionista, hasta Carlos Barba y Luis Octavio Cotero; todos metieron mano para alejar la ciencia y la técnica de la investigación criminalística.

Los expertos reales, hombres y mujeres dedicados a la criminalística siguen ahí, aunque ya no todos, ya hubo pérdidas; pero que se deben recuperar; nombres hay muchos, pero para no olvidar a ninguno, mejor los mantengo en la mente.

Luego viene la Fiscalía General del Estado, asesinada desde el primer fiscal Luis Carlos Nájera y totalmente pérdida con el último titular Raúl Sánchez Jiménez; ya que su operatividad fue aniquilada y su fracaso ante la implementación del Sistema Acusatorio Adversarial ha sido notorio y el combate a la delincuencia; nulo.

Los homicidios imbatibles han afectado fuertemente a la credibilidad de la autoridad; los muertos se multiplican y nada parece detener esa dinámica; se requiere de una cirugía mayor en el aparato de justicia y seguridad pública; de ahí que es posible y recomendable el nacimiento de una Fiscalía Autónoma; el gobernador electo tiene el tiempo y la capacidad política para que se logre esta demanda de la sociedad; #Fiscalíaquesirva.

Y, en lo político; Enrique Alfaro tiene la oportunidad de avanzar más allá de López Obrador, quien se ha negado a atender la petición de las organizaciones de la sociedad civil de construir una fiscalía autónoma, en la que no le metan mano, ni el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial; AMLO insiste en nombrar al jefe del Ministerio Público e incluso ya mando una terna de "destacados morenistas".

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