El mata-indigentes II


Por Joaquín Murrieta

La semana pasada fue asesinado el primero de una serie de cinco indigentes en la ciudad de Guadalajara, dos más el día martes 23 de octubre y otros dos la madrugada del día siguiente, en menos de una semana va un total de 5 indigentes ejecutados hasta el día miércoles 24 de octubre del año en curso. Existe un modus operandi en todos estos asesinatos todos los menesterosos han sido liquidados con un fuerte golpe de piedra en la cabeza. La policía investigadora carece de pruebas, pistas o indicios que los lleven al arresto del asesino, la pregunta es; ¿Y de que sirven las cámaras de vigilancias que conforman el tan cacareado “Escudo Urbano”? Por lo que indudablemente se presentaran más ejecuciones de este tipo. Tal vez las autoridades policiacas no le den mayor importancia a estos asesinatos en serie, pues la muerte de un indigente, no posee la vital importancia y no le importa a nadie, o estamos ante la presencia de un asesino serial tan astuto e inteligente que rebasa la capacidad operativa de todas las corporaciones policiacas, llámese policía municipal, policía investigadora o las del área de homicidios intencionales de la Fiscalía General, o quizás el mata-indigentes de principios del año 1989 este de vuelta y haya cambiado su modus operandi debido a que carece de proyectiles especiales para su pistola de colección calibre 7.65 de origen italiano, toda vez de que dichas municiones para esta clase de arma son muy difíciles de conseguir.

Esperemos que las autoridades policiacas no realicen detenciones a diestra y siniestra y tomen chivos expiatorios cargándoles dichos crímenes, como ocurrió en el pasado. El Procurador General de Justicia de Jalisco, Guillermo Reyes Robles, y el Jefe de la Policía Judicial, Héctor Córdoba Bermúdez, recién nombrados en sus cargos, se empeñaron en acusar de los homicidios a falsos culpables dando origen al surgimiento de chivos expiatorios, varios fueron los detenidos e investigados con los métodos de todos conocidos y aplicados por la policía judicial de aquel entonces, entre ellos Salvador Reyes Partida, otro fue Moisés Cabello Cabrera, a quien forzaron a firmar una declaración de culpabilidad, de la cual luego se retractó y Jorge Figueroa, a quien no pudieron comprobarle nada. Cada vez anunciaban que habían capturado al multihomicida, y cada vez tenían que retractarse, al borde de la desesperación todas las corporaciones policiacas de aquel año 1989, trabajaron a marchas forzadas y aunque hubo al menos 15 personas bajo investigación, las ejecuciones siguieron.

Entre el 26 de Enero y el 30 de marzo de ese año de 1989 el llamado Mata-Indigentes, asesino a 10 personas en condiciones de calle. Su primera ejecución se produjo cuando un mendigo dormía en un banco de un parque público, acurrucado por el frío invierno de la noche del día 26 de enero, el asesino disparó una sola vez con una puntería de experto en las armas de fuego, de allí que se sospechara que el sicópata asesino era un militar que odiaba a los pordioseros, el proyectil le atravesó la región occipital al limosnero de unos 70 años de edad, posteriormente de cometer tan artero crimen el asesino se alejó sin prisa alguna, dejando el casquillo de la bala en el suelo como sinónimo de burla para las autoridades, era su firma.

Su última ejecución ocurrió el 30 de marzo del mismo año de 1989, el modus operandi del asesino era que operaba en solitario atacaba a solas y con un certero disparo en la región occipital y sin testigos a la vista, al amparo de la noche, pero en el último asesinato extrañamente disparó en ocho ocasiones a plena luz del día y a la vista de dos testigos, un niño y una mujer, que dijeron que éste era alto, delgado, de cabello cano de tez blanca y vieron que se alejaba de la escena del crimen en un auto de la marca Volkswagen de color azul. Gracias al pitazo o delación de un empleado de un hotel de baja categoría que les brindo pistas sobre un hombre que poseía un Volkswagen y se hospedaba allí. Las autoridades policiacas implementaron una estrecha vigilancia que culminó con la aprehensión de quien dijo llamarse Osvaldo Ramírez de 39 años de edad y sin antecedentes penales, a base de torturas confesó que había matado a su amante, un homosexual que deseaba abandonarlo, pero no dijo nada sobre los asesinatos de los indigentes. La policía declaró que habían capturado al asesino y la población lo aceptó, al igual que el verdadero asesino, pues, al darse cuenta de que la policía le había cargado el rosario de crímenes a aquel hombre, “El Mata-Indigentes” decidió retirarse, dejó de asesinar, sabiendo que con ello quedaba libre de culpa y la investigación sobre sus crímenes se cerraba. El hombre que estaba en la cárcel saldría tiempo después, cuando ya nadie se acordaba del hecho. Así de esta forma nacía la leyenda de "El Mata-Indigentes", asesino en serie que, según la versión oficial, nunca fue capturado.

Con la Expectativa de que esta nueva versión del Mata-Indigentes no sea el mismo asesino del año 89, se trate simplemente de un imitador y sea rápidamente aprehendido.

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