El actual modelo policial y la prevención del delito


El modelo policial que impera actualmente en el país en los tres niveles de gobierno, conocido como “Modelo Policial de Vigilancia y Control” –aunque algunos directores de seguridad pública de la zona metropolitana de Guadalajara insisten en que su modelo de policía es de “proximidad”-, podemos afirmar sin lugar a dudas que este modelo de vigilancia, sus principales características preponderantemente son actos de violencia, corrupción, de violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos de los ciudadanos, además de adolecer institucionalmente de un descontrol en su funcionar contra de la delincuencia y demostrar un total aislamiento hacia la sociedad. Asimismo en este modelo policial es evidente la influencia política que padece. El poder político se manifiesta en general, con designios ideológicos, partidistas y coyunturales (La designación de políticos de carrera en áreas de Seguridad y Justicia por ejemplo; Caro Cabrera, Almaguer Ramírez, etc.).

Esta situación se agudiza al absorber funciones que no le corresponde, como cuestiones de auxiliaridad, que provoca una sensible pero notable pérdida de identidad de los policías, quienes constantemente se preguntan si en realidad están trabajando para una institución policial o son custodios de detenidos y de valores, vigilantes privados, guaruras de altos funcionarios, vigilantes de fiestas privadas, y hasta de mandaderos -sobre todo en algunos municipios foráneos-, o empleados de los otros poderes del Estado, en especial del Poder Judicial que los emplea como auxiliares de diligencias judiciales –embargos, desalojos, etc.-. Esta desviación de recursos –materiales y humanos- en realidad es una deliberada, perversa y corrupta delegación de funciones enmascarada en la auxiliaridad, distorsionando la misión policial y haciendo peligrar la seguridad ciudadana. Los ciudadanos entonces, se sienten desprotegidos e irritados, pues los obligan a sentarse en primera fila en una obra de teatro en la cual observan el triunfo de la delincuencia.

Los próximos gobiernos municipales necesariamente deberán cambiar el modelo policial imperante, pero lo más importante es un cambio de mentalidad o de enfoque. No debemos pensar ya en tareas aisladas, sino en procesos integrados –interinstitucionales e interdisciplinarios-. La visión debe ser necesariamente holística. Este es quizá el planteamiento más importante en este traslado de modelo policial. En este sentido, en la actualidad es posible identificar diferentes modelos de policía producto de la adaptación de estas instituciones a sus entornos. En un contexto que se caracteriza por una tendencia al aumento de la criminalidad a nivel global. Las próximas administraciones municipales deberán buscar modelos y estrategias orientados a hacer más eficiente y eficaz su labor en materia de protección ciudadana.

La prueba de la eficiencia policial es la ausencia de criminalidad y desorden, no en el evidente y patente manejo de esas realidades, mediante el maquillaje de cifras o la manipulación indecorosa de la estadística criminal y en el bombardeo indiscriminado de spot gubernamentales.

Las mediciones e investigaciones realizadas a partir de los años ‘70, pusieron de manifiesto que las estrategias llevadas a cabo por el modelo tradicional de vigilancia, no presentaban ninguna mejora en detección de delincuentes ni en prevención del delito. Tampoco respondían frente a las “nuevas” formas de la criminalidad, tales como el narcotráfico, trata de personas, secuestro, “piratería”, comercio sexual infantil. Por lo tanto es imperativo superar el modelo tradicional de vigilancia policial de carácter reactivo y avanzar hacia modelos más modernos en materia de “co-producir la seguridad” junto a otros actores. Así es posible el modelo POP (Policía Orientada a los Problemas); el modelo “Community Policing” (Policía Comunitaria o Policía de Barrio o de Proximidad) y el modelo “Intelligence Led Policing” (Policía orientada a la Inteligencia para la investigación). Estos modelos han logrado consolidarse como una alternativa para los gobiernos y sus cuerpos policiales concibiendo la participación activa de la comunidad y delegando responsabilidades a diferentes instituciones públicas y privadas en materia de reducción del crimen y orientados a mejorar la calidad de vida de la comunidad. Estos modelos en la actualidad presentan variadas versiones locales, pudiéndose identificar especificidades según su contexto social y político.

Es muy común copiar el estilo de vida norteamericano, y en materia de juicios orales es la novedad en nuestro sistema de justicia, siguiendo la misma tónica debería copiarse el modelo norteamericano que se sigue en la mayoría de los condados estadounidenses –condado es la versión gringa de los municipios-, en los que prevalece el modelo de policial de “Intelligence-Led Policing” (Policía orientada a la Inteligencia para la Investigación de los delitos), y en el cual en los sistemas de seguridad de los condados conviven departamentos de policías línea o preventivos y de detectives, estos últimos realizan tareas de inteligencia e investigación y si cometen algún error o irresponsabilidad en sus labores son degradados a policías de línea, por el contrario a los policías se le premia promoviéndolos a detectives.

*Especialista en Política Criminal.

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